Por Félix A. Pineda
A veces leo el periódico y me encuentro con los pronunciamientos de los que luchan contra la corrupción. Otras veces enciendo la TV, la miro, consciente de que ella es la que me mira, y aparecen voces en contra de la desigualdad social. También converso con la gente en la calle y escucho su oposición a la práctica del clientelismo político.
Atónito, como si fuera extranjero en la tierra por la que sufro, por la que vivo y por la que todavía sueño, me pregunto qué clase de críticos, de intelectuales, de hacedores de opinión es la que tenemos. Lo pregunto porque no encuentro lógica a esa “lucha” en contra de la corrupción, de la desigualdad y del clientelismo, como si estos fenómenos fueran objetos independientes del sistema social dominicano, contra los que podemos oponernos y por obra de la buena fe, ganar la batalla.
Estos tres males, la corrupción, la desigualdad y el clientelismo, constituyen el “triángulo pernicioso” de la sociedad dominicana.
Desde que un ciudadano abandona la conciencia ingenua, para transformarse en sujeto político, se proclama enemigo de esta trilogía, que cada año cuesta a la nación, los recursos de llegar a ser una mejor nación. Pero al parecer, esa lucha es en sí misma una trampa, ella es el costo que los fabricantes de crisis calculan como contratiempo, para mantener a la ciudadanía ocupándose de las ramas y olvidándose de las raíces.
En efecto, nadie en su sano juicio defiende la corrupción, ni siquiera los corruptos. Los intelectuales, los profesores universitarios, los jóvenes de los nuevos movimientos sociales y los políticos que todavía no tienen el alma comprometida por las fuerzas oscuras de “El Señor de los Anillos”, combaten con honestidad la desigualdad social. Y que yo sepa, sólo el senador por Hato Mayor (uno a quien llaman rubén toyota), defendió públicamente el clientelismo como forma de ayudar a los pobres ¡Claro que no pretendo burlarme de sus argumentos!
¿Por qué luchar contra la corrupción, contra las desigualdades sociales y contra el clientelismo, si sabemos que es una lucha equivocada? ¿Acaso pretendemos vivir con honestidad, con equidad y con la dignidad de tener lo que merecemos?
Repito, es un error luchar contra estos tres males, porque ellos constituyen el fundamento del modelo de sociedad que tenemos. Sin ellos nuestro sistema colapsaría.
La corrupción es la base fundamental de nuestro sistema político, sin corrupción, este sistema se autodestruye. Entonces, no es a la corrupción a la que hay que combatir, es al sistema político que se sustenta de la corrupción al que hay que transformar. !Muerto el perro se acaba la rabia!
La desigualdad social, la inequidad, es connatural a nuestro modelo de organización económica, entonces, es el modelo al que hay que cambiar, no sus efectos.
El clientelismo es el sustento del sistema de partidos existente en la República Dominicana, de donde se deduce que el clientelismo sólo desaparecerá cuando desaparezca el actual sistema de partidos.
Perdonad mi pesimismo, pero creo que es al sistema al que hay que transformar, y con su transformación, lo demás vendrá por añadidura. Y si para ello falta mucho todavía, entonces démonos prisa, que nos toca a nosotros la siembra y a nuestros hijos e hijas la cosecha.
sábado, 31 de octubre de 2009
jueves, 29 de octubre de 2009
La Denuncia de Rafael Núñez
Por: Félix A. Pineda
El director de Información, Prensa y Publicidad de la Presidencia, Rafael Núñez, acaba de hacer saber que en este país no hay democracia. Bueno… el no lo dijo textualmente, sino que lo dijo indirectamente, dejándolo entender, al decir que “Gobernar en democracia significa gobernar con pluralidad[1], con transparencia[2], con ética[3] y apegados a los mandatos que resultan de la Constitución y las leyes de la República[4]”. Eso lo dijo Rafael Núñez, quién me imagino, será cancelado de sus funciones por tan temerarias declaraciones.
Las declaraciones de Rafael Núñez, cuyo nombre debo escribir con iniciales mayúsculas, lo que no merecen los demás funcionarios citados por este blog, están cargadas de veneno.
[1]. Pluralidad. Este gobierno es intolerante con los que piensan diferentes, y no sólo utiliza el poder como mecanismo de dominación sino también como instrumento de imposición de posiciones contraria a las minorías. Incluso, algunos avances en pluralidad obtenidos en el país, no constituyen logros que deban ser agradecidos a este gobierno. Véase para muestra el lenguaje del presidente de la asamblea, refiriéndose a los que se oponen a la constitución que ellos están fabricando en contra del pueblo dominicano.
[2] . Transparencia. Si este gobierno es transparente, entonces prefiero la opacidad. Simplemente.
[3] . Etica. Donde dijeron ética, los funcionarios corruptos del gobierno dejaron el pelerío, o el pelederío. Los dirigentes de este gobierno, y de la oposición también, conocen de ética lo que los burros conocen de cálculo infinitesimal, conjuntos borrosos y lógica difusa, por citar sólo algunos casos sencillamente simples.
[4] . Apego a las leyes. Este gobierno está tan apegado a las leyes y a la constitución como lo está la tierra del último límite que la astrofísica conoce del universo. Si la justicia funcionara, habría mil y una razones para llevar a la cárcel a los gobernantes de ayer, de hoy y a los que continuarán timando a los dominicanos luego de las próximas elecciones.
Si estos cuatro criterios son importantes para determinar si en un país hay o no hay democracia, entonces en República Dominicana hay una dictadura.
El director de Información, Prensa y Publicidad de la Presidencia, Rafael Núñez, acaba de hacer saber que en este país no hay democracia. Bueno… el no lo dijo textualmente, sino que lo dijo indirectamente, dejándolo entender, al decir que “Gobernar en democracia significa gobernar con pluralidad[1], con transparencia[2], con ética[3] y apegados a los mandatos que resultan de la Constitución y las leyes de la República[4]”. Eso lo dijo Rafael Núñez, quién me imagino, será cancelado de sus funciones por tan temerarias declaraciones.
Las declaraciones de Rafael Núñez, cuyo nombre debo escribir con iniciales mayúsculas, lo que no merecen los demás funcionarios citados por este blog, están cargadas de veneno.
[1]. Pluralidad. Este gobierno es intolerante con los que piensan diferentes, y no sólo utiliza el poder como mecanismo de dominación sino también como instrumento de imposición de posiciones contraria a las minorías. Incluso, algunos avances en pluralidad obtenidos en el país, no constituyen logros que deban ser agradecidos a este gobierno. Véase para muestra el lenguaje del presidente de la asamblea, refiriéndose a los que se oponen a la constitución que ellos están fabricando en contra del pueblo dominicano.
[2] . Transparencia. Si este gobierno es transparente, entonces prefiero la opacidad. Simplemente.
[3] . Etica. Donde dijeron ética, los funcionarios corruptos del gobierno dejaron el pelerío, o el pelederío. Los dirigentes de este gobierno, y de la oposición también, conocen de ética lo que los burros conocen de cálculo infinitesimal, conjuntos borrosos y lógica difusa, por citar sólo algunos casos sencillamente simples.
[4] . Apego a las leyes. Este gobierno está tan apegado a las leyes y a la constitución como lo está la tierra del último límite que la astrofísica conoce del universo. Si la justicia funcionara, habría mil y una razones para llevar a la cárcel a los gobernantes de ayer, de hoy y a los que continuarán timando a los dominicanos luego de las próximas elecciones.
Si estos cuatro criterios son importantes para determinar si en un país hay o no hay democracia, entonces en República Dominicana hay una dictadura.
Elogio de la dictadura o el desquiciamiento de franklin almeyda rancier
Por: Félix A. Pineda
Existen indicadores objetivamente verificables de que el “momento político” dominicano está marcado por una dictadura, aún cuando esa dictadura resulte desapercibida para la mayoría de las personas, que a fuerza de tanto escucharlo, terminan creyendo que viven en una sociedad democrática. Algunos incluso, estiman que vivimos en democracia por el hecho de que en este país todo el mundo hace lo que le da la gana y no pasa nada, como si esta desorganización y falta de institucionalidad fueran los indicadores de una sociedad democrática.
Precisemos algunas ideas. El desorden generalizado en que vivimos no es una expresión de la democracia, sino la consecuencia de un modelo de sociedad insostenible que es promovido, precisamente, por grupos que no creen en la democracia. De igual manera, la falta de autoridad del gobierno no tiene que ver con criterios democráticos, sino con la ausencia de instituciones que cumplan cabalmente el cometido social que justifica su existencia.
Quien haya escuchado las palabras del presidente de la asamblea revisora del trapo constitucional, refiriéndose en términos autoritarios y despectivos a los que se oponen a ese monumento a la estupidez, que llamarán constitución, se convencerán de que aquí no hay democracia.
Quien analice la práctica de la policía nacional, el convenio entre leonel y miguel, y ahora los juicios desjuiciados de franklin almeida rancier, no dudará en saber que estamos frente a personalidades con mentalidades antidemocráticas.
El término democracia se define como gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Por el contrario, lo que se observa es un gobierno de un grupo, gobernando para ese mismo grupo. ¿O hay algún dominicano transformado en sujeto político que no lo asimile todavía?
Dice el de interior y policía que “los traficantes de drogas y las organizaciones sociales de los barrios y pueblos actúan de común acuerdo”. Y haciendo referencias al secuestro de Eduardo Baldera Gómez (que siempre olió mal) dice que: : “Hubo de todo un poco, grupos populares, delincuentes comunes y gente vinculada al microtráfico de drogas”.
La nota de Clave digital recoge este texto: “existen vínculos entre los dirigentes de izquierda de los llamados grupos populares y los narcotraficantes”, a quienes advirtió que “las medidas de represión serán intensificadas”. Sostuvo que “los aparatos represivos del Estado jugarán pesado” contra los que, alegadamente, tratan de crear en el país grupos como los que operan en Colombia y los países de América Central.
¡Qué barbaridad! ¡Y yo de tonto pensando que los aliados naturales del narcotráfico eran los políticos encumbrados, algunos uniformados y otros tantos jueces!
Desde el punto de vista clínico, en su juicio, el franklin perdió el juicio.
Lo malo es que cuando el franklin pierde el juicio, la policía nos enjuicia y todos salimos condenados. Dentro de poco se informará, con pruebas contundentes fabricadas en los laboratorios infalibles del DNI, que los presidentes de Juntas de Vecinos están asociados a secuestros que todavía no se han ejecutados.
No hay que ser experto en análisis semiótico para decodificar los enunciados del franklin almeyda:
1. La demonización de los movimientos populares está en marcha, después de esto, todo lo que se haga en contra de un movimiento social queda permitido.
2. Los barrios son el germen de la maldad, ellos son el peligro y al peligro se le puede eliminar.
3. Si el micrográfico es perverso, entonces puede asociarse con causas sociales justas, con el fin de desvirtuar dichas causas.
4. La policía, que de enero a agosto de este año a matado a 226 personas, todavía no ha comenzado a hacer su trabajo, las cifras deberán duplicarse, y como se va a “jugar pesado”, puede que se tripliquen.
Existen indicadores objetivamente verificables de que el “momento político” dominicano está marcado por una dictadura, aún cuando esa dictadura resulte desapercibida para la mayoría de las personas, que a fuerza de tanto escucharlo, terminan creyendo que viven en una sociedad democrática. Algunos incluso, estiman que vivimos en democracia por el hecho de que en este país todo el mundo hace lo que le da la gana y no pasa nada, como si esta desorganización y falta de institucionalidad fueran los indicadores de una sociedad democrática.
Precisemos algunas ideas. El desorden generalizado en que vivimos no es una expresión de la democracia, sino la consecuencia de un modelo de sociedad insostenible que es promovido, precisamente, por grupos que no creen en la democracia. De igual manera, la falta de autoridad del gobierno no tiene que ver con criterios democráticos, sino con la ausencia de instituciones que cumplan cabalmente el cometido social que justifica su existencia.
Quien haya escuchado las palabras del presidente de la asamblea revisora del trapo constitucional, refiriéndose en términos autoritarios y despectivos a los que se oponen a ese monumento a la estupidez, que llamarán constitución, se convencerán de que aquí no hay democracia.
Quien analice la práctica de la policía nacional, el convenio entre leonel y miguel, y ahora los juicios desjuiciados de franklin almeida rancier, no dudará en saber que estamos frente a personalidades con mentalidades antidemocráticas.
El término democracia se define como gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Por el contrario, lo que se observa es un gobierno de un grupo, gobernando para ese mismo grupo. ¿O hay algún dominicano transformado en sujeto político que no lo asimile todavía?
Dice el de interior y policía que “los traficantes de drogas y las organizaciones sociales de los barrios y pueblos actúan de común acuerdo”. Y haciendo referencias al secuestro de Eduardo Baldera Gómez (que siempre olió mal) dice que: : “Hubo de todo un poco, grupos populares, delincuentes comunes y gente vinculada al microtráfico de drogas”.
La nota de Clave digital recoge este texto: “existen vínculos entre los dirigentes de izquierda de los llamados grupos populares y los narcotraficantes”, a quienes advirtió que “las medidas de represión serán intensificadas”. Sostuvo que “los aparatos represivos del Estado jugarán pesado” contra los que, alegadamente, tratan de crear en el país grupos como los que operan en Colombia y los países de América Central.
¡Qué barbaridad! ¡Y yo de tonto pensando que los aliados naturales del narcotráfico eran los políticos encumbrados, algunos uniformados y otros tantos jueces!
Desde el punto de vista clínico, en su juicio, el franklin perdió el juicio.
Lo malo es que cuando el franklin pierde el juicio, la policía nos enjuicia y todos salimos condenados. Dentro de poco se informará, con pruebas contundentes fabricadas en los laboratorios infalibles del DNI, que los presidentes de Juntas de Vecinos están asociados a secuestros que todavía no se han ejecutados.
No hay que ser experto en análisis semiótico para decodificar los enunciados del franklin almeyda:
1. La demonización de los movimientos populares está en marcha, después de esto, todo lo que se haga en contra de un movimiento social queda permitido.
2. Los barrios son el germen de la maldad, ellos son el peligro y al peligro se le puede eliminar.
3. Si el micrográfico es perverso, entonces puede asociarse con causas sociales justas, con el fin de desvirtuar dichas causas.
4. La policía, que de enero a agosto de este año a matado a 226 personas, todavía no ha comenzado a hacer su trabajo, las cifras deberán duplicarse, y como se va a “jugar pesado”, puede que se tripliquen.
lunes, 26 de octubre de 2009
¿Quién es el jefe del jefe de los intercambios disparos?
Félix A. pineda
Sabemos que leonel I de leonilandia está colocado por encima del bien y del mal.
Sabemos también que los “males” de este país son el “bien” de su clase gobernante, y sabemos, por demás, que la policía es una estructura trujillista que funciona al margen de todo ordenamiento social civilizado.
Después de las premisas iniciales, es fácil inferir que leonel no pierde el tiempo ocupándose de las muertes y el trabajo sucio que ejecuta la policía. Y como en leonilandia la publicidad sustituye a la realidad, lo importante no es que la policía torture y asesine, sino que se responda negando los hechos imputados, aún cuando los muertos estén tirados bajo los pies de los patrañeros. Sólo en casos extremos se forma una comisión de altos oficiales cuyos resultados todos conocen.
Sabemos que en la cultura policial el “civil no es gente”, por eso pasa como parte del cumplimiento del deber, el hecho de que, de enero a agosto de este año, 226 personas fueran “matadas” por la policía, según reporta Clave digital en su edición del 25 de octubre del 2009.
Sabemos que la ciudadanía es impotente frente a ese cuerpo del crimen ¿Quién parará el derramamiento de sangre implicado en el “cumplimiento del deber” de la policía?
Por ahora, sólo nos queda denunciar que la policía está siendo dirigida de manera estúpida, y que su papel no es el de matar.
La segunda posibilidad es que el cardenal, con su poder supranatural, inicie una campaña contra los intercambios de disparos, similar a la de la lucha contra el aborto. Pero también lo dudo, porque el aborto nunca fue una causa, fue simplemente una coartada para medir fuerza e imponer criterios a quienes tienen una manera diferente de pensar.
¿Podemos exigir al jefe de la policía que renuncie? ¡Claro que podemos! Pero la cultura de la renuncia no existe en este país, y el jefe del jefe de la policía no se da por enterado. ¡El vive en leonilandia, no en República Dominicana.
La primera hipótesis es que leonel sabe lo que ocurre, pero no hace caso porque ninguna de las personas “matadas” por la policía votará en las próximas elecciones.
La segunda hipótesis es que leonel no sabe lo que ocurre porque se lo esconden, y como él no lee la prensa nacional, oficio degradante que se delega en otros, el jefe de la policía puede continuar su trabajo, que su otro jefe es ciego, sordo y mudo, además de negligente, incongruente e indolente.
Como leonel no tiene el interés de parar esta tragedia, la policía seguirá siendo un monstruo que se alimenta de su propia mierda.
Que Dios nos libre de un intercambio de disparos. Amen.
Sabemos que leonel I de leonilandia está colocado por encima del bien y del mal.
Sabemos también que los “males” de este país son el “bien” de su clase gobernante, y sabemos, por demás, que la policía es una estructura trujillista que funciona al margen de todo ordenamiento social civilizado.
Después de las premisas iniciales, es fácil inferir que leonel no pierde el tiempo ocupándose de las muertes y el trabajo sucio que ejecuta la policía. Y como en leonilandia la publicidad sustituye a la realidad, lo importante no es que la policía torture y asesine, sino que se responda negando los hechos imputados, aún cuando los muertos estén tirados bajo los pies de los patrañeros. Sólo en casos extremos se forma una comisión de altos oficiales cuyos resultados todos conocen.
Sabemos que en la cultura policial el “civil no es gente”, por eso pasa como parte del cumplimiento del deber, el hecho de que, de enero a agosto de este año, 226 personas fueran “matadas” por la policía, según reporta Clave digital en su edición del 25 de octubre del 2009.
Sabemos que la ciudadanía es impotente frente a ese cuerpo del crimen ¿Quién parará el derramamiento de sangre implicado en el “cumplimiento del deber” de la policía?
Por ahora, sólo nos queda denunciar que la policía está siendo dirigida de manera estúpida, y que su papel no es el de matar.
La segunda posibilidad es que el cardenal, con su poder supranatural, inicie una campaña contra los intercambios de disparos, similar a la de la lucha contra el aborto. Pero también lo dudo, porque el aborto nunca fue una causa, fue simplemente una coartada para medir fuerza e imponer criterios a quienes tienen una manera diferente de pensar.
¿Podemos exigir al jefe de la policía que renuncie? ¡Claro que podemos! Pero la cultura de la renuncia no existe en este país, y el jefe del jefe de la policía no se da por enterado. ¡El vive en leonilandia, no en República Dominicana.
La primera hipótesis es que leonel sabe lo que ocurre, pero no hace caso porque ninguna de las personas “matadas” por la policía votará en las próximas elecciones.
La segunda hipótesis es que leonel no sabe lo que ocurre porque se lo esconden, y como él no lee la prensa nacional, oficio degradante que se delega en otros, el jefe de la policía puede continuar su trabajo, que su otro jefe es ciego, sordo y mudo, además de negligente, incongruente e indolente.
Como leonel no tiene el interés de parar esta tragedia, la policía seguirá siendo un monstruo que se alimenta de su propia mierda.
Que Dios nos libre de un intercambio de disparos. Amen.
viernes, 23 de octubre de 2009
El lado miserable de algunas personas
Por: Félix A. Pineda

Una mujer en Fortaleza Dimanche secando galletas hechas de mantequilla, sal, agua y lodo.
Tomado de: pimpin09.wordpress.com/2008/09/
Querida Larianna
Hoy no hay mucho ánimo de estar analizando y denunciando las injusticias sociales que gobiernan a este país. No me importa que leonel I de leonilandia se lleve a casi media corte de viaje a Nueva York. De hecho, lo malo no es la salida sino su regreso.
Tampoco que me importa que la policía nacional deje de cumplir sus funciones y se dedique a hacer guiones de películas que insultan la inteligencia de la gente buena.
Hoy me niego a pensar en cómo dos personas, dos miserables personas, pueden hacer una constitución y luego decir que es la constitución de 10 millones de dominicanos y dominicanas que nada tuvieron que ver.
Lo que hoy me turba y perturba, es la miseria, la basura, la podredumbre que hay por dentro de quienes mataron a tres personas haitianas y luego las calcinaron, por allá por la frontera, en la provincia Independencia. Este desastre demuestran que todavía no somos humanos. Ni siquiera tengo fuerza para dar detalles del crimen.
Dejemos ya de buscar el eslabón perdido entre monos y humanos, el eslabón somos nosotros, que sin salir de la condición de homínido, pretendemos la condición de humano sin haberla alcanzado todavía.
Lamentablemente, no hay humanidad en quienes tales crímenes cometen, como tampoco la hay en quienes auspician tales actos criminales contra un pueblo cuyo primer pecado es la pobreza.
Pobre de los haitianos, tan lejos de Dios y tan cerca de los dominicanos, cuya clase dominante define la dominicanidad por oposición a la haitianidad.

Una mujer en Fortaleza Dimanche secando galletas hechas de mantequilla, sal, agua y lodo.
Tomado de: pimpin09.wordpress.com/2008/09/
Querida Larianna
Hoy no hay mucho ánimo de estar analizando y denunciando las injusticias sociales que gobiernan a este país. No me importa que leonel I de leonilandia se lleve a casi media corte de viaje a Nueva York. De hecho, lo malo no es la salida sino su regreso.
Tampoco que me importa que la policía nacional deje de cumplir sus funciones y se dedique a hacer guiones de películas que insultan la inteligencia de la gente buena.
Hoy me niego a pensar en cómo dos personas, dos miserables personas, pueden hacer una constitución y luego decir que es la constitución de 10 millones de dominicanos y dominicanas que nada tuvieron que ver.
Lo que hoy me turba y perturba, es la miseria, la basura, la podredumbre que hay por dentro de quienes mataron a tres personas haitianas y luego las calcinaron, por allá por la frontera, en la provincia Independencia. Este desastre demuestran que todavía no somos humanos. Ni siquiera tengo fuerza para dar detalles del crimen.
Dejemos ya de buscar el eslabón perdido entre monos y humanos, el eslabón somos nosotros, que sin salir de la condición de homínido, pretendemos la condición de humano sin haberla alcanzado todavía.
Lamentablemente, no hay humanidad en quienes tales crímenes cometen, como tampoco la hay en quienes auspician tales actos criminales contra un pueblo cuyo primer pecado es la pobreza.
Pobre de los haitianos, tan lejos de Dios y tan cerca de los dominicanos, cuya clase dominante define la dominicanidad por oposición a la haitianidad.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Canción de cuna para la clase política nacional

El diablo es un señor, diputado,
presidente, funcionario,
senador, banquero y lo peor.
De Facundo Cabral
El diablo es un señor almidonando,
que nunca olvida el saco y el sombrero
Que vive en una casa con placares
para esconder el miedo y lo ajeno
El diablo es tan correcto como el hambre,
perfecto y ordenado como el fraude
A veces tiene panza y si no tiene,
es calvo como todos sus placeres.
El diablo tiene cola mas la esconde
en grueso portafolio color negro,
Donde lleva también los documentos
que lo autorizan a matar al pueblo.
El diablo pone el alma en las tribunas,
y escucha los discursos de los muertos
Se arrastra con orgullo por la historia
y se acuesta con pobrísimos recuerdos
El diablo se levanta muy temprano,
cansado del confort que lo encadena
Y corre por las calles presuroso
de compartir su astillo y su pena.
Lo he visto muchas veces como ustedes
en el espejo y el bolsillo de cualquiera,
En el seguro que asegura todo,
menos la paz, la luz, la primavera.
Lo he visto caminar al lado mío
y medir la moral y las polleras
Decidir el tamaño de la dicha,
la justicia, el honor y las ideas
Lo he visto muchas veces pero ahora,
mi alegría habla claro de su ausencia
Talvez sus propias manos lo mataron
al escuchar por fin a su conciencia.
viernes, 16 de octubre de 2009
La Policía es inteligente, el idiota es cesar pina toribio
Por Félix A. PinedaAcerca del secuestro de Eduardo Antonio Baldera se ha escrito mucho y bueno. Algunas versiones del hecho, como la de la policía nacional, supera el realismo mágico de todos los novelistas y cuentistas latinoamericanos de ésta y todas las épocas. En el libreto de esta obra hay de todo: cinismo, mentira, maldad y estupidez, !claro, la policía está de por medio!
La cuestión es trujillísticamente fácil: o me creen o me enfado, y si me enfado, alguien puede morir en un intercambio de disparos, que en eso somos buenos.
Pero la parte chistosa del cuento, la cínica, la increible, la más antipática, es la afirmación del cosificado secretario de la presidencia césar pina toribio, que dice:
" (...) es justo reconocer que la policía ha tenido una actitud correcta en el caso”.
Si se hiciera un concurso para premiar la afirmación más "errotarúpida" (para conjugar lo erróneo, lo tarado y lo estúpido en una sola palabra) en relación con el secuestro de Baldera, cesar pina toribio no tendría competencia, !Ni siquiera el jefe de la policía le ganaría! lo que ya es mucho decir.
Pido sincero perdón a todos los que ejercen dignamente la función policial. A ellos y ellas doy el tratamiento de personas, no de institución, porque como institución, la policía nacional es un esperpento, es una caricatura institucional trasnochada, anquilosada, anacrónica, represiva, desfasada, atrasada, corrompida, canallezca, facinerosa, estúpida, macabra, tenebrosa, anticiudadana y criminal, a la que caben todos los epítetos que ella aplica a los delincuentes pobres, (porque a los delincuentes grandes no se le persigue, se le sigue y para ellos se trabaja).
Pero la policía no sólo tiene un secretario de la presidencia que la defiende, también tiene un jefe presidente que se conforma con lo que hace la policía.
Un Nobel para cesar pina toribio, el jefe de la policía y para el jefe del jefe de la policía.
Para ti no Baldera. El premio es para ellos.
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