viernes, 23 de octubre de 2009

El lado miserable de algunas personas

Por: Félix A. Pineda




Una mujer en Fortaleza Dimanche secando galletas hechas de mantequilla, sal, agua y lodo.
Tomado de:
pimpin09.wordpress.com/2008/09/






Querida Larianna

Hoy no hay mucho ánimo de estar analizando y denunciando las injusticias sociales que gobiernan a este país. No me importa que leonel I de leonilandia se lleve a casi media corte de viaje a Nueva York. De hecho, lo malo no es la salida sino su regreso.

Tampoco que me importa que la policía nacional deje de cumplir sus funciones y se dedique a hacer guiones de películas que insultan la inteligencia de la gente buena.

Hoy me niego a pensar en cómo dos personas, dos miserables personas, pueden hacer una constitución y luego decir que es la constitución de 10 millones de dominicanos y dominicanas que nada tuvieron que ver.

Lo que hoy me turba y perturba, es la miseria, la basura, la podredumbre que hay por dentro de quienes mataron a tres personas haitianas y luego las calcinaron, por allá por la frontera, en la provincia Independencia. Este desastre demuestran que todavía no somos humanos. Ni siquiera tengo fuerza para dar detalles del crimen.

Dejemos ya de buscar el eslabón perdido entre monos y humanos, el eslabón somos nosotros, que sin salir de la condición de homínido, pretendemos la condición de humano sin haberla alcanzado todavía.


Lamentablemente, no hay humanidad en quienes tales crímenes cometen, como tampoco la hay en quienes auspician tales actos criminales contra un pueblo cuyo primer pecado es la pobreza.
Pobre de los haitianos, tan lejos de Dios y tan cerca de los dominicanos, cuya clase dominante define la dominicanidad por oposición a la haitianidad.

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